martes, 21 de febrero de 2012
sábado, 11 de febrero de 2012
Y es totalmente incierto, tengo puesta una lavadora de frustraciones, dudas, cicatrices, decepciones... Demasiado orgullo acumulado, y es que no sé controlar mis sentimientos, creo que aún nadie ha dado con una fórmula para ello; pero un día llega él, con esa naturalidad, esa bondad, ese entusiasmo, hasta que se va... Entonces llegas tú, con tu chulería, y tu interés desinteresado, que me hace dudar aún más. Puede que todo eso quizás solo sean caprichos de una niña que no es ya aquella niña o quizás sea ese deseo frustrado de que haga alguien algo por mi, de que luchen por mi. ¿Pero quien querría un problema como premio? Sí, yo soy el problema. No se puede luchar por algo que no estás seguro de querer.
No habra día que no pienses en el, y ni uno solo en el que no te preguntes por qué. días en que mirarás sus fotos y mil y un recuerdos te invadirán; Unos buenos y otros malos... Pero al fin y al cabo recuerdos, lo único que te quedará. Intentarás recordar su voz, mierda, ¿como era? Y te parecerá que el tiempo allí se paró. Quizás sea así. "Como un segundo te cambia la vida" pensarás. Pues si, de un todo pasa a un nada. Y no serán ni una, ni dos veces las que mojarás tus pestañas por él, todas las veces en las que decidas abrir los ojos y darte cuenta una vez más de que ya no habrá más momentos compartidos. Y lo peor es que aun así, sigues ahí...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


